Ronchamp y Le Corbusier

29 Nov, 2019

En la comuna de Ronchamp, al sureste de Paris, se encuentra uno de los proyectos más inusuales del arquitecto Le Corbusier, la Iglesia Notre Dame du Ronchamp, mejor conocida como Ronchamp. La Iglesia anterior había sido destruida en la Segunda Guerra Mundial hacia 1950, y por ello se le encargó esta reconstrucción. El entorno de Ronchamp siempre había sido un lugar de peregrinación con una profunda tradición católica. Pero tras la guerra decidieron crear una Iglesia que reinventaba el espacio sagrado, dejándolo libre de detalles extravagantes y figuras religiosas. Así, Le Corbusier creó una estética moderna que trabajaba el edificio como un verdadero objeto escultórico: volumen orgánico de paredes blancas y pequeñas ventanas de color que cambian inmediatamente el interior del espacio, dotándolo de vida y simbolismo.

Los muros son el principal protagonista de esta obra: paredes gruesas y de suave curvatura, construidas mediante hormigón y mampostería. De tal forma que con un sistema constructivo relativamente simple, el arquitecto aprovecha el diseño estructural, estética y funcionalmente. Y las altas paredes actúan como amplificadores acústicos.

Lo que más llama la atención desde el exterior es que el techo parece flotar sobre el edificio, apoyándose en columnas incrustadas en los muros, creando una brecha de 10cm entre el techo y las paredes. El techo es quizás la única señal de alguna influencia de los avances mecánicos, simulando las curvas del ala de un avión. 

Y como hemos mencionado anteriormente, otro aspecto importante es la colocación de las ventanas que perforan los muros de forma aparentemente aleatoria. Las perforaciones son profundas, y con un ángulo que permite que la luz entre de forma directa. Cada ventana ilumina de forma distinta según su tamaño, posición en el muro y color del vidrio, y la luz ingresa creando un patrón moteado, similar a lo que ocurre cuando se miran las estrellas. Pero, sorprendentemente, gran parte de la iluminación del recinto no parte de las ventanas, si no de la separación de 10cm entre el techo y el muro.

Sin duda, uno de los proyectos más interesantes en la carrera de Le Corbusier.

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