Perfect Days y The Tokyo Toilet: cuando la arquitectura abraza lo cotidiano

15 Sep, 2026

Existe en japonés una palabra para describir la luz del sol cuando se filtra entre las hojas de los árboles, proyectando sombras y destellos en constante movimiento: komorebi. Una sensación fugaz y cambiante que sucede solo una vez, impulsada por la brisa. Esa atención a lo pequeño y a lo cotidiano recorre también Perfect Days, de Wim Wenders. La película nos invita a acompañar a Hirayama —interpretado por Koji Yakusho, papel que le valió el premio al Mejor Actor en Cannes— en su día a día limpiando baños públicos en el bullicioso barrio de Shibuya, en Tokio.

 

komorebi

 

 

Hirayama —interpretado por Koji Yakusho

 

Mientras la ciudad corre a su alrededor, él vive a su propio ritmo: rodeado de sus libros, sus casetes de música y su particular relación con la naturaleza. Su rutina, lejos de resultar aburrida, se convierte en su refugio. Y aunque la película no explica toda su historia de forma explícita, la aparición de algunos personajes de su pasado va dejando pequeñas pistas sobre la vida que decidió dejar atrás.

El origen: The Tokyo Toilet

El origen de Perfect Days es especialmente curioso. Todo comenzó cuando el proyecto The Tokyo Toilet invitó a Wim Wenders a Japón para conocer una red de baños públicos diseñados por arquitectos y diseñadores de reconocido prestigio internacional. La idea inicial era rodar varios cortometrajes sobre estas pequeñas piezas de arquitectura. Sin embargo, al llegar a Tokio, a Wenders no solo le interesaron los edificios, sino también todo lo que sucedía a su alrededor: la ciudad, las personas, la luz, los árboles y esa especial atención hacia las pequeñas cosas que forman parte de la vida cotidiana. De ahí acabó naciendo Perfect Days.

The Tokyo Toilet: arquitectura para lo cotidiano

En Perfect Days aparecen 12 de los 17 baños públicos que forman parte del proyecto The Tokyo Toilet. Lejos de ser simples lugares de paso, cada uno plantea una manera diferente de entender cómo la arquitectura puede transformar un espacio puramente funcional en algo mucho más interesante. Entre ellos, hemos seleccionado cinco que nos resultan especialmente inspiradores.

Yoyogi Fukamachi Mini Park — Shigeru Ban

Probablemente uno de los más reconocibles del proyecto. Sus paredes de vidrio inteligente son transparentes cuando el baño está vacío y se vuelven opacas al cerrar la puerta. Una solución sorprendente que juega con la transparencia, la percepción del espacio y la privacidad.

 

Yoyogi Fukamachi Mini Park — Shigeru Ban

 

Jingu-Dori Park — Tadao Ando

Una estructura circular de hormigón visto envuelta por una celosía metálica que permite el paso de la luz y la brisa. El hormigón, la vegetación y las sombras cambiantes construyen un espacio sorprendentemente sereno en mitad de la ciudad.

 

Jingu-Dori Park (Tadao Ando).

 

Yoyogi Fukamachi Mini Park 

Tres volúmenes de formas orgánicas y colores intensos que, durante la noche, se iluminan desde el interior como pequeños farolillos en mitad del parque. Un buen ejemplo de cómo la iluminación puede transformar por completo la percepción de un espacio y su relación con el entorno.

 

Yoyogi Fukamachi Mini Park.
 

 

Ebisu Park — Masamichi Katayama / Wonderwall

Inspirado en el kawaya, origen de los baños japoneses, el proyecto se construye mediante 15 muros de hormigón que generan diferentes recorridos y espacios. Aquí las paredes dejan de ser simples divisiones y pasan a formar parte de una pequeña arquitectura casi escultórica.

Ebisu Park (Masamichi Katayama)

Uehara — Kengo Kuma

Concebido como un pequeño bosque o amayadori —un lugar donde refugiarse de la lluvia—, está formado por cinco pabellones envueltos por listones de madera de cedro. La repetición de las piezas, los árboles y la luz proyectan sombras sutiles y cambiantes que integran la arquitectura de forma natural en su entorno. El proyecto completo de The Tokyo Toilet reúne 17 intervenciones en Shibuya realizadas por figuras como Fumihiko Maki, Toyo Ito, Marc Newson o Nao Tamura, entre otros. Arquitecturas muy diferentes entre sí que comparten una misma idea: cuidar mediante el diseño un espacio público tan cotidiano como un baño.

Kengo Kuma Uehara toilet

La belleza de habitar

Si algo conecta Perfect Days con The Tokyo Toilet es precisamente esa atención hacia aquello que normalmente pasa desapercibido: la luz, una textura, una sombra, un recorrido o la manera en que utilizamos un espacio cada día. En interiorismo ocurre algo parecido. Diseñar no consiste únicamente en elegir materiales, mobiliario o acabados. También significa pensar cómo entra la luz por una ventana, qué sentimos al tocar una superficie, cómo nos movemos por una estancia o dónde encontramos ese pequeño lugar en el que detenernos.

Porque incluso el espacio más pequeño, humilde o cotidiano merece ser pensado. Quizá ahí reside una de las cosas que más nos ha gustado de Perfect Days: recordarnos que el buen diseño no necesita imponerse. Puede estar simplemente ahí, acompañando nuestras rutinas y haciendo que lo cotidiano resulte un poco mejor. Como el komorebi, a veces son precisamente esos pequeños instantes, casi imperceptibles, los que terminan dando sentido a un espacio.

 

Hirayama —interpretado por Koji Yakusho